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Las Hijas del Sol
Pasaporte mundial

Pasaporte
mundial:: Entrevista
con Las Hijas del Sol::
Las
Hijas del Sol regresan al mercado con "Pasaporte mundial"
(Zomba), bajo el propósito de confirmar el boca a boca
y curar con sus cantos rituales a quien se ponga por
delante. La energía bubi se traduce esta vez, caso inédito
en la historia de la world music, al español. Y sin
descargar ni un ápice de la energía que Piruchi y Paloma
(tía y sobrina) crean con sus 'elegidas' cuerdas vocales.
Desde
que se afincaran en Madrid, vía Guinea / vía Expo 92,
y las apadrinara el músico hispano-francés más clandestino,
Manu Chao, este dúo ha popularizado la capela. Pronto,
parece ahora con la engañosa perspectiva que dan los años,
consiguieron su primer contrato discográfico y editaron
sus tres primeras plegarias en bubi ("Sibèba", "Kottò"
y "Kchaba"), idioma autóctono de Guinea que convive
con la co-oficialidad del colonial español.
Y,
gracias a la bienvenida que reciben, de grandes minorías,
estas interpretaciones de 'nueva' música, inversamente
proporcional al portazo que reciben la mayoría de sus
intérpretes, sus grabaciones comparten stands de Londres,
Nueva York o París con los Kuti y demás ancestrales pero
'novedosos' músicos.
Las
Hijas del Sol han participado en discos y giras con un
plantel de estrellas de primera fila: Rita Marley,
Joao Afonso, Mestisay o Mano Negra, entre otros. Incluso
han debutado en el cine de la mano de Ramón Parra
en "Pecata Minuta". Y recibieron el año pasado el Premio
Villa de Madrid de Música Popular.
Pero
su popularidad no se ha correspondido nunca con sus ventas,
cosa que puede que solucione "Pasaporte mundial".
El germen de esta apuesta nació hace dos años, cuando
conocieron a Gonzalo Benavides, productor de reconocido
éxito de ventas con grupos como Ella Balia Sola, Javier
Álvarez, Guaraná o Miranda Warning.
Con
él han explorado todas las posibilidades de inmiscuir
al español en las cadencias bubis. Y han rechazado los
temas ajenos para centrarse y rescribir una y mil veces
los más nimios detalles de las letras, bien cantadas hasta
la extenuación hasta que lograron una adecuada inteligibilidad.
Pasaporte
mundial debe ser una consagración, el álbum que abra las
claquetas de las radios y, de paso, los discos duros del
latente racismo que vive el país de residencia de Las
Hijas del Sol. La canción que titula su cuarta obra escarba
claramente en un 'infinito Sengen': "Para vivir necesitas
un Pasaporte Mundial, y para nosotras, ese pasaporte es
el valor que se necesita para enfrentarse a todos los
problemas. No hay que tener miedo a nada, porque si no
acabaremos todos convertidos en pequeños caracoles andantes".
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