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SERGIO RAMÍREZ:
elogio del cuento

Si algo quedó
claro de la charla que Ramírez mantuvo con un
grupo de periodistas el pasado día 14 de noviembte,
es el amor que siente hacia el cuento. "El
cuento conlleva un grado mayor de dificultad. Si quieres
ser narrador hay que aprender primero a ser cuentista.
El cuento es el género literario más tradicional",
dijo, para presentar en sociedad a los doce relatos
que conforman "Catalina y Catalina". Un libro
de cuentos que, en palabras del autor, "son
un homenaje sentido a la nota roja [la crónica
de sucesos], de donde saco gran parte de las historias.
Y es un homenaje porque tanto el periodista como el
escritor quieren convencer de la veracidad de los hechos
que cuentan, aunque en el caso del escritor sean mentira".
Y es que no son estos que corren buenos tiempos para
el relato, sostiene el escritor nicaragüense. Y
menos, en un continente en el que la cultura y su difusión
queda en manos de las empresas privadas, y en un país
-el suyo, Nicaragua- con una tasa de analfabetismo superior
al 80%. "En América
Latina la cultura está abandonada, y sólo
la alienta la gran empresa".
Los cuentos de "Catalina y Catalina" son historias
que se sitúan en Nicaragua o desde el punto de
vista de un narrador nicaragüense. Con cariño,
Ramírez no pone distancia entre el lector y sus
personajes, y hay relatos tan bien urdidos que el lector
tiene la sensación de estar escribiéndolos
a medida que avanza en la lectura. Personajes humildes
que aparecen en los rincones de las páginas de
sucesos de los periódicos, pero cuyas historias
son tan conmovedoras como puedan serlo las ficciones
más logradas: debe ser eso de que la realidad
siempre supera a la ficción: "Los
temas se escogen de una manera muy diferente a los de
una novela. Estos doce cuentos constituyen un homenaje
a la crónica roja [la página de sucesos],
crónica de la cual yo soy devoto"
Ramírez recoge lo mejor de la literatura hispanoamericana:
el gusto por las historias bien desarrolladas, la cadencia
y riqueza del lenguaje, y un estupendo dominio de la
técnica narrativa. Un libro de relatos que no
puede pasar desapercibido.

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"A mí me
parece que no hay escritura sin compasión.
Es algo que uno tiene que aprender siempre,
que la compasión está ligada
con cierto sentido de la neutralidad. Al
escribir, hay que emplear la frialdad del
periodista de la medianoche, que no puede
comprometerse sentimentalmente con sus personajes
por que si no lo echa todo a perder. Eso
le pasa al periodista y le pasa también
al escritor. Esta distancia fría
que uno tiene que tomar, y algunas veces
sólo puede tomarse mediante el humor
y la ironía, es lo que ayuda a enfriar
el material. Y no sentimentalizarlo, que
es lo que puede echar a perder un material
literario".

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Sergio
Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942).
Se licenció en Derecho en la Universidad
Nacional de Nicaragua en 1964. Desde sus
años de estudiante participó
en la lucha contra el somocismo; residió
en Berlín, y en 1972 se incorporó
al movimiento sandinista para derrocar a
Somoza. Al término de la revolución
formó parte del nuveo gobierno, del
que llegó a ser vicepresidente en
1985. Entre sus obras publicadas, destacan
"Castigo divino" (Premio Internacional
Dashiel Hammet de Novela Negra, 1990), "Un
baile de máscaras" (1998), "Margarita,
está linda la mar" (Premio Internacional
Alfaguara de Novela, 1998) y "Cuentos
Completos" (2000).
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Enlaces
relacionados:
Página oficial del autor www.sergioramirez.org.ni/
Página de la editorial Alfaguara www.alfaguara.com
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