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La Gloria del Cervantes
El galardón literario más importante de
nuestro idioma
celebra sus bodas de plata

Lista
de Galardonados con el Premio Cervantes::
La
gloria del Cervantes
El
día 23 de abril se entregó en el Paraninfo de la Universidad
de Alcalá de Henares el Premio Cervantes a Francisco
Umbral, de manos de S.M. el Rey D. Juan Carlos I.
En el solemne acto, S. M. El Rey se refirió al
escritor vallisoletano como "uno de los más
brillantes cultivadores contemporáneos de la
lengua castellana", de quién alabó
que "es, en sí mismo, una biblioteca".
Tras la intervención de Su Majestad y la entrega
del galardón, Umbral dio lectura a su discurso
"Un hidalgo y un fantoche llenos de sol y viento",
en el que glosó -como es habitual en los discursos
de los galardonados- la figura de don Miguel de Cervantes,
de quien dijo "es vanguardia, como vanguardia es
rebeldía y como rebelde deja herencia".
Concedido
a autores en lengua castellana por el conjunto de su
obra y dotado con 100.000 dólares en efectivo, el Cervantes,
considerado el Nobel de las letras hispanoamericanas,
fue instituido en 1975 por el Ministerio español de
Cultura con el objetivo de crear un gran premio que
reconociera y reforzara la presencia del castellano
en todo el mundo. Se concedió por primera vez al año
siguiente, ya según sus bases actuales, y, aunque en
aquella ocasión no lo entregaron los Reyes, sí lo hicieron
en su segunda edición, gesto que han venido repitiendo
desde entonces.
El
Cervantes no puede ser dividido, declarado desierto
o concedido a título póstumo. Los principales factores
a tener en cuenta a la hora de otorgarlo son la creatividad
y la difusión de la Lengua Española. En el jurado siempre
participa el premiado del año anterior y varios miembros
de la Real Academia de la Lengua Española, entre
otros; el proceso de elección es mediante votaciones
sucesivas. Tal y como suele pasar siempre que hay un
jurado de por medio, los resultados nunca han sido a
gusto de todos: así, se han dado paradojas como la de
que un candidato a priori evidente como Camilo José
Cela no fuese reconocido hasta 1995, nada menos
que en la vigésimo primera edición de los premios, o
que otro igualmente cantado, Gabriel García Márquez,
aún siga sin él. El mismo espíritu polémico presidió
la concesión del más reciente de nuestros Cervantes,
una polémica que avivó durante las primeras semanas
del año la escena cultural española.
El
Premio hermana a las literaturas en español. La regla
no escrita habla de turnarse en la concesión las dos
orillas del Atlántico, y aunque siempre hay voces -a
ambos lados también- que claman contra el "centralismo",
la injusticia de que indefectiblemente salgan españoles
premiados, los discursos de agradecimiento conmueven,
y el acto se lleva los mejores titulares de los medios
de comunicación. Por un día, se aprecia de verdad que
el idioma es el nexo entre países hermanos, y una de
los mayores dones que tenemos. Lo dijo Carlos Fuentes
en su discurso de aceptación: "Ahora abro el pasaporte
y leo: Profesión: escritor, es decir, escudero de don
Quijote. Y lengua: española, no lengua del imperio,
sino lengua de la imaginación, del amor y de la justicia;
lengua de Cervantes, lengua de Quijote".
La
nómina de premiados es, con todo, de primera línea.
Ya en su día hubo polémica a raíz de la concesión del
galardón ex aequo a Gerardo Diego y Jorge
Luis Borges; la hubo cuando Cela, con el chileno
Jorge Edwards, la hubo con Umbral; y la hay perenne
por el ninguneo al colombiano García Márquez.
Es difícil contentar a todos, pero lo que está fuera
de toda duda es que estos autores han dado algunas de
las mejores páginas de nuestra literatura.
"Todo
está ya en Cervantes", dijo Carpentier. El
recuerdo a Cervantes es sentido por parte de todos los
premiados. Tal vez, la mejor definición vino de la mano
del vallisoletano Miguel Delibes, quien afirmó
ante el auditorio "el gran alcalaíno es único e inimitable
y a quienes hemos venido siglos más tarde a ejercer
este noble oficio de las letras apenas nos queda otra
cosa que proclamar su alto magisterio, el honor de compartir
la misma lengua y el deber irrenunciable de velar por
ella".
LA
FIESTA DEL CERVANTES
Para
celebrar como es debido el vigésimo quinto cumpleaños
del galardón, diversas instituciones han preparado programas
de actos. Así, la Fundación General de la Universidad
de Alcalá ha organizado "Cervantes tiene 25 años.
Festival de la palabra". Hasta el 29 de abril, en
la sala de exposiciones Capilla del Oidor se expondrá
"Cervantes tiene 25 años", una muestra fotográfica que
recoge los momentos más destacados de las entregas del
Premio. Cuentacuentos y representaciones teatrales que
sirvieron para calentar motores antes del gran día,
el 23 de abril, inundaron las calles de la ciudad complutense.
El programa de actos se completa con la presentación
de un ciclo de conferencias sobre los premiados, representaciones
teatrales y un ciclo de cine con películas basadas en
obras de los galardonados, que tendrá lugar en la Casa
de América de Madrid.
Como homenaje al último ganador, se inaugura
la exposición "Los escritores de Madrid vistos por Umbral
y Alfonso", un paseo literario por el Madrid de principios
de siglo con los retratos de Benito Pérez Galdós,
Azorín, Pío Baroja, Valle-Inclán, Miguel de Unamuno,
Antonio y Manuel Machado, o el mismo Francisco Umbral.
El día 24 de abril, Blanca Berasátegui, Vicente Verdú,
Raúl del Pozo disertarán en público sobre la obra de
Umbral en la Casa de América de Madrid. Asimismo, en
el Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares tendrá
lugar, el día 26 a las 20:00 h, una lectura pública
de fragmentos de sus obras a cargo de Ágata Ruiz de
la Prada, Amancio Prada, Juan Barranco, Alaska y Charo
López.
FRANCISCO
UMBRAL, EL ÚLTIMO CERVANTES
Suele
decirse de Francisco Umbral (Francisco Pérez
Martínez para el DNI) que nació en Madrid en 1935, aunque
otras fuentes afirman que en realidad vino al mundo
el 11 de mayo de 1932; en La Inclusa, para más señas.
Lo que sí es seguro es que siendo aún niño se trasladó
a Valladolid, donde haría sus primeros pinitos como
periodista en "El Norte de Castilla", diario dirigido
en aquel entonces por Miguel Delibes, y que no
regresaría a Madrid hasta 1961, año en el que fue enviado
como corresponsal.
Habitual
del Café Gijón, pronto empezó a formar parte
del círculo literario madrileño, ganándose rápidamente
fama de polemista y adoptando prácticamente desde el
primer momento un personaje literario que es el que
le ha llevado a la fama. Cronista, narrador, historiador,
ensayista, columnista, literato… No hay faceta que escape
a la pluma de Umbral. Ha colaborado en los más importantes
periódicos españoles y ha ganado, prácticamente y con
salvedad del Planeta, todos los premios importantes
del país. El primero en llegar fue el Nadal, en 1975,
por la novela "Las ninfas", seguido posteriormente
del Premio Mariano de Cavia, el Premio González Ruano
de periodismo, el Premio Príncipe de Asturias de
las Letras en 1996, el Premio de Novela Fernando
Lara y el Premio Nacional de las Letras Españolas en
1997, y el Premio de la Crítica y el Premio Víctor de
la Serna en 1998, así hasta llegar al presente Cervantes.
Es uno de los autores más prolíficos de este país (en
la actualidad probablemente sólo Corín Tellado puede
superarle) y ha publicado más de 100 libros de
narración, ensayo, cuento corto, biografía, diarios
íntimos, memorias, etc. Actualmente, escribe una columna
diaria en el periódico "El Mundo", acaba de entregarle
a su editor un ensayo sobre el nacionalismo, "Memorial
de fuego". Su último libro lleva pocos días en la calle:
"Ser de lejanías" (Planeta) sigue ahondando en la faceta
más íntima del escritor. 
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