Si no estás registrado hazlo
DESDE AQUÍ
¿Has olvidado tu usuario o contraseña?

www.fnac.es
Exposiciones Fnac
Agendas Forum Fnac
Alejandro Amenábar
Bigas Luna
Isabel Coixet
Álex de la Iglesia
Gutiérrez Alea
Gutiérrez Aragón
Carlos Saura
Gonzalo Suárez
Fernando Trueba
Cine en Construcción
Documentales Fnac
Filmoteca Fnac
24 x segundo
La Cinemateca de Cuba
> Los Crímenes de Oxford
Vicente Aleixandre
Isabel Allende
Roberto Bolaño
Alfredo Bryce Echenique
Javier Cercas
Julio Cortázar
Jesús Ferrero
Espido Freire
Carlos Fuentes
Juan García Hortelano
Adolfo García Ortega
A. Jodorowsky
Gemma Lienas
Juan Marsé
Gustavo Martín Garzo
Ana María Matute
Eduardo Mendoza
Juan José Millás
Rosa Montero
Álvaro Mutis
Juan Carlos Onetti
Carmen Posadas
Abel Posse
Juan Rulfo
José Luis Sampedro
Antonio Skármeta
José Carlos Somoza
G. Torrente Ballester
Mario Vargas Llosa
Vázquez Montalbán
Maitena
Inditendencias
Luis Eduardo Aute
Gilberto Gil
Caetano Veloso
Exposiciones Fnac
Jordi Socías

Agenda Fnac
Nuevo Talento Fnac
Enlaces
Suscríbete
Archivo de noticias
Archivo de especiales
ClubCultura responde
 

Martes 6
Enero 2009

 
07/05/2008
Introducción
Presentamos las imágenes de 'Somalia: el rastro invisible', un libro de Pep Bonet.

Un hombre tendido en una camilla con el enorme agujero que un machete le ha dejado en la espalda. Una mujer embarazada que agoniza por culpa de una hemorragia interna. Un chico alcanzado por dos disparos cuando cruzaba un control de seguridad. Un bebé que ya no es más que una cabeza enorme y las vendas que le cubren las manos. Son fotos de Somalia tomadas por el fotógrafo Pep Bonet, que nació en Ses Salines y que ha hecho algunas de las mejores fotografías que he visto nunca.

Pep Bonet tiene una serie sobre los internos de un hospital mental de Sierra Leona, en Kissy, que es lo más parecido a una disección del horror -o mejor dicho, de la materia impalpable del horror- que se haya hecho en nuestra época.

Esos internos vivieron la guerra civil de Sierra Leona, fueron enrolados en las bandas militares que mutilaban y saqueaban para conseguir el control de las minas de diamantes, y lo más probable es que ellos también mutilasen y saqueasen y violasen, antes de convertirse en los espectros que vagan entre las paredes cochambrosas de un hospital mental que más bien parece un campo de concentración.

Uno se embadurna el cuerpo con una materia blanca que no sabemos qué es (y que es mejor no saber qué es). Otro que lleva una cadena al cuello se arrastra por el suelo y parece implorar perdón, aunque quizá esté adorando a una presencia invisible que nadie ve y que quizá sea mejor no ver, pero que él sí ve y nunca dejará de ver. Y otro grita y sacude la cabeza y abre mucho la boca, y de pronto parece convertirse en un mono aterrorizado que está a punto de devorar a alguien al mismo tiempo que es devorado por alguien (quién o qué, eso no lo sabemos), y por eso suelta un alarido que se hace interminable y que Pep Bonet, no sé cómo, ha conseguido atrapar con su cámara.

Pero las fotos de Somalia son distintas. El horror, allí, parece atenuado, menos visible, más contenido. Vemos un gran rebaño de dromedarios bajo unos nubarrones cargados de lluvia. Vemos un grupo de chicas somalíes en una escuela (y una vez más nos damos cuenta de que las mujeres somalíes son las más bellas del mundo, pero también las más desgraciadas: la infibulación y la ablación siguen siendo prácticas corrientes). Vemos a dos niños tirando de un cubo en un pozo que adivinamos reseco. Vemos dos cabras flacas como alambres. Vemos a un chico tras un mosquitero, esperando no se sabe qué, o tal vez no esperando nada porque el chico sabe que la vida consiste en no esperar nada. Vemos a un niño con quemaduras que espera ser atendido en un hospital de Médicos Sin Fronteras. Vemos el rostro de su madre, hermosa y ansiosa y desencajada.

Y luego, en otras fotos, vemos a dos hombres armados que hablan en una playa de Mogadiscio, o a los milicianos de Mohamed Dhere en un control al sur de Jowhar. Y suponemos que unos y otros manejan sus ametralladoras mientras siguen masticando las hojas de "khat", que son el equivalente de la coca en esta parte del mundo, el Cuerno de África, un hermoso nombre para un lugar que no lo es. Es fácil adivinar que algunos de estos hombres son ahora piratas que se dedican a asaltar barcos de pesca.

Somalia es un país descuartizado desde hace casi veinte años, en el que no existe ninguna clase de gobierno y en el que la gente se busca la vida como puede, con frecuencia con la ayuda de una ametralladora.

Alfonso Armada, en el ensayo sobre Somalia que acompaña el libro de Médicos Sin Fronteras con las fotos de Pep Bonet ("Somalia, el rastro invisible", 2007), cita a un médico de Jowhar que le dijo suspirando: "Esto era un paraíso", después de señalarle las ruinas de la antigua azucarera que había construido el duque de los Abruzzos en los lejanos tiempos de la colonia italiana. Y Somalia ya no es un paraíso, sino un lugar olvidado en el que los señores de la guerra y sus múltiples clanes y subclanes se disputan el poder como si fueran una banda de desesperados disputándose un montón de harapos.

Las mujeres, que saben bien de qué hablan, repiten un proverbio que podría resumir la historia del mundo: "Cuando dos elefantes se pelean, es la hierba la que sufre". Hierba, lo que se dice hierba, no creo que haya mucha en Somalia. La que sufre es la mujer que espera a que curen las quemaduras de su hijo. O el chico con un boquete en la espalda. O la mujer que se muere por culpa de una hemorragia interna. Y afuera, mientras tanto, los elefantes -que no son dos ni tres, sino docenas, cientos- siguen peleando.

Eduardo Jordà

galeria_fotografica.jpg (5 Kb)

Página de Pep Bonet

¿Cómo te parece la programación de las Galerías Fnac?
Me gustaba más antes
Ahora hay más variedad
En general la calidad es muy buena
No me gusta
Me permite conocer nuevos creadores
Imprimir esta página
Mandar esta página por correo

Haz de ClubCultura.com tu página de inicio | ¿Qué es ClubCultura.com? | Quiénes somos | Escríbenos |
ClubCultura.com es una iniciativa de Fnac España ©2001 | Hospedaje web y dominios por Ferca Network