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El color de la luz
Phaidon recorre la obra de uno de los más importantes creadores contemporáneos.
Stephen Shore es un perseguidor de la luz, y así lo expresa en las primeras páginas del libro sobre su obra que ha publicado (en inglés) recientemente la editorial Phaidon: "Si hay algo que caracteriza a la fotografía en color es que muestra el color de la luz, por lo que con frecuencia tuve que viajar a partes del país donde las condiciones atmosféricas me dieran la luz que yo quería".
Bajo el título 'Stephen Shore', el libro recopila la biografía fotográfica de un artista al que el MoMA compró tres fotografías cuando sólo tenía 14 años y que es uno de los fotógrafos más importantes del arte contemporáneo. Se trata de un estudio de Christy Lange que incluye escritos del propio Shore, una entrevista del crítico Michael Fried, 80 fotos en color y 40 en b/n, e imágenes que influyeron en la peculiar mirada del artista.
Stephen Shore (Nueva York, 1947) ha capturado el espíritu de una época en sus vivificantes fotografías en iluminación high-key, y sus imágenes de la América cotidiana son realmente impactantes.
Pasó parte de 1970 viajando por el continente para recopilar sus dos cuerpos de trabajo más conocidos: American Surfaces and Uncommon Places. Estas fotografías se centraban en los detalles de la vida moderna americana, desvelando la excepcional belleza que se puede encontrar en la banalidad y liderando los dos lenguajes fotográficos más importantes de los últimos treinta años: el diaristic snapshot [instantáneas a modo de diario personal] (más adelante adoptado por artistas como Nan Goldin y Wolfgang Tillmans) y el paisaje monumentalizado (tal y como lo practicaron Thomas Struth y Andreas Gursky).
Shore fue también uno de los primeros fotógrafos artísticos que usó el color, capturando los cielos azules, los amarillos mostaza y los verde aguacate de una nación de gran riqueza cromática. Buscando estos colores viajó principalmente al Sudoeste de los Estados Unidos, según comenta en la conversación con el crítico e historiador de arte Michael Fried que abre el libro y aporta interesantes datos sobre el universo y la trayectoria artística del neoyorquino.
Menos conocido es el primer trabajo de Shore. Mientras estaba todavía en el instituto, a mediados de los 60, emprendió el proyecto de fotografiar el legendario estudio de Andy Warhol, The Factory, y su apogeo creativo, incluyendo un montón de personajes como los Velvet Underground y Nico, Edie Sedwick y, por supuesto, el mismo Warhol.
Poco después, inspirado por la intelectualmente fértil escena artística de Nueva York de finales de los 60, Shore produjo un cuerpo de trabajo conceptual raramente visto pero muy comprometido con las ideas revolucionarias gestadas en aquellos tiempos.
Estos trabajos son fascinantes no sólo por su contribución al replanteamiento radical que el arte conceptual hizo del objeto artístico sino también por la manera como configuraron el trabajo venidero de Shore, incluyendo American Surfaces and Uncommon Places.
Desde 1970, Shore ha continuado ampliando su repertorio, moviéndose sin esfuerzo entre el blanco y negro y el color, entre paisaje y retrato, gran formato y 35mm.
Haciéndolo, ha demostrado ser uno de los fotógrafos más vitales del arte contemporáneo. Como dice su colega fotógrafo Joel Sternfeld en la sección Focus "lo que en definitiva es interesante de su fotografía es que es en ella misma una visión".
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