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Gutiérrez Aragón presenta 'Todos estamos invitados'
El cineasta cántabro estrenará su nuevo trabajo en el Festival de Cine de Málaga a comienzos de abril.
A continuación te damos algunos datos sobre su próxima película, donde entra de lleno en la realidad del conflicto vasco.
Sinopsis El joven Josu ha resultado herido al intentar saltarse un control de la guardia civil después de haber incendiado un camión. Una bala ha impactado en el lóbulo izquierdo y ha perdido la memoria. Es tratado en un hospital penitenciario, a la espera de lo que decidan el juez y la autoridad competente. Él no sabe muy bien quién es, por lo que las monjas que lo atienden le enseñan a rezar y a ser un buen cristiano. Pero otros internos ―de su misma organización― le ayudan a recordar que él es, en realidad, un valiente gudari, y que pronto podrá reincorporarse a la lucha, si es que consigue salir de la cárcel. Mientras tanto, los sucesos siguen su curso en el País Vasco. Un profesor de Universidad, Xabier, es amenazado por sus opiniones muy críticas sobre la situación en Euskadi. Es un poco donjuán. Tiene amores con una de sus alumnas, Francesca, italiana, que naturalmente se sorprende todos los días ante lo que está sucediendo por las calles y lugares de Euskadi. Francesca, bella y simpática, es además psicóloga en un establecimiento psiquiátrico. Xabier no renuncia a ir a las cenas de su sociedad gastronómica pese a las advertencias que recibe por parte de la policía. Una serie de comidas y cenas se repiten mientras Josu Jon, el activista desmemoriado, vuelve a escena, pero siempre bajo la supervisión de un centro psiquiátrico, precisamente el centro psiquiátrico en el que trabaja Francesca. Entre Francesca y Josu Jon hay una corriente de simpatía. Francesca quiere ayudarle a recobrar la memoria. Pero ¿quiere Josu Jon recobrar la memoria o prefiere olvidar quién ha sido?
Ficha artística Josu Jon ÓSCAR JAENADA Xabier Legazpi JOSE CORONADO Francesca VANESSA INCONTRADA Imanol Iríbar IÑAKI MIRAMÓN Orkatz González ADOLFO FERNÁNDEZ Lesaca KIKE DÍAZ DE RADA Olatz LEIRE UCHA Iraultza IÑAKI FONT Paco PAUL ZUBILLAGA Madre de Josu IÑAKE IRASTORZA
COMENTARIOS DEL DIRECTOR
Un "deber ciudadano" En el caso de esta película he tratado de dejar a un lado mis ideas autorales y mi manera de contar las cosas, que es más metafórica y más ambigua, porque el tema que iba a tratar exigía afrontar la realidad, pero una vez terminada la película me he dado cuenta de que esa renuncia tampoco resulta tan evidente, porque, al final, el estilo es el carácter y aflora casi sin pensarlo. La realidad del País Vasco es múltiple y cambiante, pero tiene una constante, la muerte, y ése era el tema sobre el que quería dar testimonio con esta película. Lo que es la vida y la muerte en el País Vasco. Quería dar testimonio de todos estos años en el País Vasco. Empecé a pensar que tenía que hacer esta película cuando estaba rodando 'Visionarios'. Mi médico me hizo una visita amistosa y fuimos a comer a un pueblecito de Álava, en el local la puerta estaba abierta y el dueño nos dijo que la dejáramos. Dijo: "No se preocupen, aquí no pasa nada. Eso sí, cuando pasa, pasa". Eso resume la cosa. En esta película, el papel de la gastronomía no responde en absoluto a una especie de sello de autor. Las sociedades gastronómicas y la comida son muy importantes en el País Vasco. Ha habido varias personas asesinadas durante una cena. Por eso es algo muy presente en la narración. Es algo motivado porque las sociedades gastronómicas están muy presentes en la vida social vasca. Hacer una película así no es fácil, porque siempre se van a quedar cosas fuera. Ahí están los asesinatos, los amenazados, las víctimas, los rencores, la policía... Por eso una de las tácticas que he empleado es la de no decir nunca la época en que suceden las cosas, porque así podía meter cosas de distintos momentos.
El País Vasco y el silencio Una de las cosas que más me impresionaron, más allá de los asesinatos y los amenazados, que es el tema principal de la película, es el hecho de mirar para otro lado. En el franquismo, la iglesia, los jueces... también miraron para otro lado. Lo que pasa hoy en el País Vasco me recuerda mucho a la situación que yo viví en el franquismo, cuando había gente que pensaba y te decía que, si no te metías en el problema, no te pasaría nada. Con esta película he revivido mis propias experiencias con el franquismo. Por eso, la gente que mira para otro lado aparece tanto en la película. Hoy, en el País Vasco, hay silencio y lo que ha ocurrido es que los amenazados se han convertido en un elemento más del paisaje. Si no existiera el miedo, no obrarían así. Algunas personas de allí, sobre todo profesores universitarios, leyeron el guión y me dijeron que era injusto, porque ellos sí eran solidarios con sus compañeros amenazados por ETA. Otros profesores, personas amenazadas, sin embargo, me hablaban de su absoluta desolación. Me contaban lo humillante que era tener que dar clase con escoltas y me decían que eso era la prueba de que no existía esa solidaridad. Uno de los profesores cuando estábamos rodando allí se asustó porque pensó que era verdad. La gente de San Sebastián se acercaba y me daba las gracias por la película. Tengo que decir que jamás nadie me hizo un reproche justamente por eso, por hacer esta película.
El miedo Hubo técnicos y actores que se negaron a hacer la película por miedo. Sólo me decían: "Manolo, yo vivo aquí". Por eso quiero rendir homenaje a los que viviendo allí sí quisieron trabajar en la película y están en ella. Por lo demás, el rodaje fue tranquilo y hubo colaboración discreta de las autoridades y de los ciudadanos.
La memoria El personaje del etarra que sufre amnesia está basado en un hombre real, una historia que me contó Bandrés de un etarra al que durante un atentado cometido contra camiones franceses le hirió la Guardia Civil. Como consecuencia de ello perdió la memoria. Me pareció muy interesante desde el punto de vista narrativo, personal y como metáfora. Ese hombre ya murió y yo me lo he traído a esta época. La amnesia me ha valido para hacer un poco más entrañable al personaje y no tener que hacer simpático al personaje de un etarra en activo. El público puede desarrollar cierta simpatía por él. Cuando Óscar Jaenada me preguntaba si sabía o no, si recordaba o no, yo le decía que de todo un poco. Clínicamente, sí era verdad, había perdido la memoria, pero también había querido perderla.
Oportunidad La película será vista por el público desde el punto de vista de lo que esté pasando en la calle, no sólo verán lo que cuenta la película. 'Todos estamos invitados' se inventó antes de la tregua, se preparó durante la tregua y el primer día de rodaje se produjo el robo de las pistolas en Francia. Entonces ya comprendimos todos los del equipo que estábamos ante una tregua dudosa. Durante el rodaje, además, se produjeron todas las manifestaciones en la calle por De Juana Chaos. Y al final del rodaje la tregua saltó por los aires. La película ha atravesado todas esas situaciones políticas, pero la película siempre es la misma.
Sobre todo me dijeron que no era oportuna hacerla durante la tregua. Pero la película no tiene por qué depender de lo que pase en el País Vasco. Los amenazados están ahí, los atentados, también... aunque ¡ojalá dejen de estar ahí! He intentado mojarme, caer en todos los charcos y meterme en todos los sitios donde no debía. No he intentado para nada hacer una película políticamente correcta. Los políticos deben ser muy correctos, de hecho la corrección en ellos me parece que es un hecho muy positivo, pero yo tenía que ser justo lo contrario y decir todo lo que los políticos no pueden decir. Los políticos no pueden reprochar a la sociedad vasca que mire para otro lado, pero a mí no se me puede pedir que la película sea lo que los políticos desean que se diga.
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